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En apenas cuatro partidos, el juvenil alteró el pulso emocional de los fanáticos albiazules. Dos asistencias, un gol que valió una clasificación, jugadas importantes y una madurez impropia para sus 17 años explican el impacto, pero no lo cuentan todo. Su historia familiar -es hijo de Gonzalo Baroni y sobrino de Leonardo Baroni-, su paso por inferiores y su lectura del juego construyen un fenómeno que entusiasma, aunque exige paciencia para no apurar los tiempos. Leer más